No sé hablar francés, alguna vez mi prima quiso enseñarme (ella vivió desde los 4 años en Bélgica), pero yo era media negada para la cuestión. Así mismo, mis tíos que venían de Suecia, intentaron enseñarme sueco, yo logré hilar algunas frases, pero de eso nada quedó.
Para qué hablar del inglés, soy del tipo de persona que 'entiende, pero no habla', que es una forma con estilo de decir: no hablo ni pico. Hay hartos tipos de personas en su relación con el idioma inglés.
Están los que 'se manejan', que son los que básicamente pueden dar direcciones, decir donde nacieron y donde viven, y tratar de descifrar lo que intentan comunicarnos los gringos.
Los 'expertos en pantomima', que dicen palabras cortadas como: Street, o House, o Windows, pero que toda su comunicación es corporal, a ellos mi admiración completa porque hay que tener complejas habilidades actorales para expresarse así.
También, y como siempre, los 'qué dijo?', son esos que hacen como que entienden, pero simulan tener problemas de oído, o hablar por celular, o culpan a la contaminación acústica de la ciudad. Todo una invención para no reconocer que no entienden ni wea.
A todos nos cuesta reconocer que no hablamos inglés, ¡Pero cómo, si es el idioma universaal!. Pfff, yo digo, filomena (en realidad diría otra cosa, pero para que derrochar chilenismo en este texto), mi familia me entiende, mi amigos me entienden, y aun no pretendo viajar al extranjero (que quede claro que es porque no quiero y no porque sea una paabvre rata sin un centavo), para mi basta con entenderle a mi amiga Kim, la única gringa que ha robado mi corazón, que es super chilena pero que cuando esta con los copetes olvida que ha vivido en Chile por 8 años y solo habla en inglés.
jueves, 6 de noviembre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
Carpa de Circo.
Nada es más cómodo y acogedor que un calzón gigante.
Es cierto, te apaña cuando andas con tu período menstrual, te entiende cuando andas hinchada de tanta alcachofa (esta de temporada), cubre tus royos ante el pantalón picha caluga que más te gusta...en fin, es el mejor en tiempos de cólera. Yo tengo tres, de esos blancos bien gigantes de algodón, los tuve que adquirir cuando fui a 'mejorarme' de mi preñamiento....jajajaja...era requisito. Desde ese momento me enamoré de ellos, porque, además de todo lo mencionado, no importe cuan grande esté tu guata, siempre, repito siempre, entrará en este super calzón, es el más inclusivo de la vida.
Ahora bien, no es que en este momento recién lo haya usado, NO!, ocurre que los volví a usar después de siglos y no pude entender porque dejé de usarlos. Siempre tuve calzoncitos de algodón con mariposas o corazones de todos los colores, eran lo mejor hasta que empiezas a usar jeans y te miras en el espejo solo para ver tu poto, cuando llega ese momento, cuando llega esa edad, tipo 13 años, esos calzones dejan de ser cómodos para transformarse en la horripilante carpa de circo que tu mamá te obliga a usar (y claro es otro argumento más para odiar a tu padres en la pubertad).
Llamo a las mujeres del mundo a usar esta horrorosa pero extremedamente cómoda prenda de vestir y a lanzar los colales violadores por las ventanas.
Es cierto, te apaña cuando andas con tu período menstrual, te entiende cuando andas hinchada de tanta alcachofa (esta de temporada), cubre tus royos ante el pantalón picha caluga que más te gusta...en fin, es el mejor en tiempos de cólera. Yo tengo tres, de esos blancos bien gigantes de algodón, los tuve que adquirir cuando fui a 'mejorarme' de mi preñamiento....jajajaja...era requisito. Desde ese momento me enamoré de ellos, porque, además de todo lo mencionado, no importe cuan grande esté tu guata, siempre, repito siempre, entrará en este super calzón, es el más inclusivo de la vida.
Ahora bien, no es que en este momento recién lo haya usado, NO!, ocurre que los volví a usar después de siglos y no pude entender porque dejé de usarlos. Siempre tuve calzoncitos de algodón con mariposas o corazones de todos los colores, eran lo mejor hasta que empiezas a usar jeans y te miras en el espejo solo para ver tu poto, cuando llega ese momento, cuando llega esa edad, tipo 13 años, esos calzones dejan de ser cómodos para transformarse en la horripilante carpa de circo que tu mamá te obliga a usar (y claro es otro argumento más para odiar a tu padres en la pubertad).
Llamo a las mujeres del mundo a usar esta horrorosa pero extremedamente cómoda prenda de vestir y a lanzar los colales violadores por las ventanas.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Retención de Líquido.
Yo creo que tengo un exceso de líquido en mi cuerpo, si, eso explicaría muchas cosas, tanto mi constante aumento de peso como también la incontrolable e inexplicable pérdida de agua, o lo que sea que es ese líquido que tienen mis ojos.
Esta vez no exagero (en serio), lo normal para llorar es estar muy feliz, que se conoce como ''llorar de emoción'', estar muy triste, así mal, donde uno ''llora para desahogarse'', o tener extrema rabia y ''llorar pa' botar la neura'' (esta última es mi favorita y más recurrente). Pero en mi caso, no solo las anteriores son las causas del acto de llorar, sino que paso a describir situaciones que también lo provocan (estoy segurísima de que me faltarán).
Me afecta por sobre manera cualquier película que esté vinculada a niños, a la infancia, a recuerdos de la gente, a pérdida de padre/madres/hermanos/hijos; con éstas sufro, me angustio mucho y me queda la pena por días, y por ende el llanto (esa situación en que contay la película a otro y se te empiezan a llenar [estúpida y vergonzosamente] los ojos de lágrimas haciendo sentir a tus oyentes muuuy incómodos). Lo anterior incluye todo elemento audiovisual, llámese comerciales, documentales, gift (ajajaj), etc.
Pelear con la gente es otra de las situaciones que me genera incontrolables ganas de llorar, ya sea en plena discusión como después de la misma. Soy de las personas que en general pelea mucho, pero mis pleitos, al ser permanentes, tiene grados de efusividad. Si peleo con alguien que me importa mucho quedo dañada psicológicamente, me da pena quedar 'mal' con ese ser y lloro. Ahora, si peleo fuerte con alguien, me importe o no el ser, peleo contenida, grito y luego lloro (esto me pasaba siempre con mi papá y en general con mis pololos [ya, si, vengan a hacer todos los psicoanálisis de la vida xD. No me haré evaluar jamás]).
Pero si hay algo que me caga la vida es ver llorar a alguien, en vivo, por TV, escucharlo por teléfono, etcétera. Soy la peor consolando gente, porque basta con que la voz de ellos de quiebre para que yo llore, y me haga sentir unos deseos enormes de llorar desconsoladamente o salir corriendo y gritando 'Noooooo' o 'Poorqueeeeee'. Terrible.
Así que ya saben ya, mi gordura y mi actitud llorona es solo exceso de líquido.
Esta vez no exagero (en serio), lo normal para llorar es estar muy feliz, que se conoce como ''llorar de emoción'', estar muy triste, así mal, donde uno ''llora para desahogarse'', o tener extrema rabia y ''llorar pa' botar la neura'' (esta última es mi favorita y más recurrente). Pero en mi caso, no solo las anteriores son las causas del acto de llorar, sino que paso a describir situaciones que también lo provocan (estoy segurísima de que me faltarán).
Me afecta por sobre manera cualquier película que esté vinculada a niños, a la infancia, a recuerdos de la gente, a pérdida de padre/madres/hermanos/hijos; con éstas sufro, me angustio mucho y me queda la pena por días, y por ende el llanto (esa situación en que contay la película a otro y se te empiezan a llenar [estúpida y vergonzosamente] los ojos de lágrimas haciendo sentir a tus oyentes muuuy incómodos). Lo anterior incluye todo elemento audiovisual, llámese comerciales, documentales, gift (ajajaj), etc.
Pelear con la gente es otra de las situaciones que me genera incontrolables ganas de llorar, ya sea en plena discusión como después de la misma. Soy de las personas que en general pelea mucho, pero mis pleitos, al ser permanentes, tiene grados de efusividad. Si peleo con alguien que me importa mucho quedo dañada psicológicamente, me da pena quedar 'mal' con ese ser y lloro. Ahora, si peleo fuerte con alguien, me importe o no el ser, peleo contenida, grito y luego lloro (esto me pasaba siempre con mi papá y en general con mis pololos [ya, si, vengan a hacer todos los psicoanálisis de la vida xD. No me haré evaluar jamás]).
Pero si hay algo que me caga la vida es ver llorar a alguien, en vivo, por TV, escucharlo por teléfono, etcétera. Soy la peor consolando gente, porque basta con que la voz de ellos de quiebre para que yo llore, y me haga sentir unos deseos enormes de llorar desconsoladamente o salir corriendo y gritando 'Noooooo' o 'Poorqueeeeee'. Terrible.
Así que ya saben ya, mi gordura y mi actitud llorona es solo exceso de líquido.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Libretita!
No recuerdo haber tenido un diario de vida cuando era chica (si lo tuve, porfavor familia, no me hechen al agua porque eso eliminaría de raíz todo mi estilo cool y rudo que ha sido cultivado por años), tampoco era muy cercana a los procesos recreativos de la imaginación escribiendo o pintando o lo que sea; a lo más cuando muy niña tenía una bitácora a lo 'Fantasma escritor' que cultivaba con la esperanza de que un espíritu intelectual del más allá me respondiera en la pantalla del pc o uniera las letras de un diario dándome respuesta a mis interrogantes ñoñas, y luego, ya más adolescente, escribía frases ridículas dándomelas de intelectual under en el fotolog (si, que verguenza todo esto, por lo vieja y ridícula que soy).
Pero en esta aventura familiar en la que me he visto inmersa en los últimos tiempos, he encontrado aliados, primero, me declaro profundamente cautiva por Google Maps y el mundo de posibilidades que me da para poder desplazarme en esta gran ciudad, y segundo mi libretita...si, una libreta que llegó por fortuna a mis manos (estoy super exagerando porque la encontré con el cambio de casa y pensé: 'Uy! que bakan, me encantan las libretas') y que ha sido mi compañera de viaje, porque debido a mi pésima memoria, no logro recordar las mágicas instrucciones del buscador de mapas (eso lo heredé de mi mamá, que es como Doris de Buscando a Nemo).
No se confundan, la utilidad de mi libreta no es solo para anotar direcciones o recorridos de micros-metros-micros (de los que debo anotar opciones porque con esto del terrorismo uno nunca sabe cuando te bajan de la micro o anulan una estación...ajajajakjaj), sino que para no parecer turista, por el miedo de que me roben o caguen, me las doy de intelectual en la micro y anoto frases que veo en la calle y esas vainas... todo lo anterior que quizás parezca una super tontera me ha servido para conocer la ciudad, para conocer nuevas frases e ideas de las gentes de las calles y también para reconocerme.
martes, 9 de septiembre de 2014
A guardar, a guardar...
Estaba leyendo distraída y de pronto ...boletín informativo, noticias, guatsaps 'estás bien?'... es muy exótico el como de pronto todo se vuelve desorden. El orden esta bien, siempre es bueno tenerlo, siempre y cuando aquel no sea a partir de la desdicha de otros. Por ejemplo en mi casa (me pasé pa barza, corrijo: la de mis papás) el orden del living estaba bien, se veía lindo y limpio, pero sentarse en él nos establecía en el incómodo mundo de la inseguridad y el temor, eran sillones blancos entonces si nos instalábamos allí no podíamos comer, ni tomar té, osea, en definitiva, no podíamos hacer nada (es cierto, en mi familia comer y tomar Té lo es todo); nos íbamos a comedor y allí éramos nosotros. Ese orden impositivo y autoritario no nos venía bien a la mayoría de los habitantes de mi hogar (mi antiguo hogar), pero no por ser un 'orden' en sí, si no porque era ese orden el incómodo. Desordenar porque si, no tiene ningún sentido, a mi modo de ver, en algún momento debe venir la mami de uno a cantar 'a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar', y sino, si a usted no le cantaron eso cuando pequeño, hay dos opciones: o se volvió un ser autoritario, que decora interiores sin llevar a concurso público familiar el color de los sillones; o anda por ahí dejando juguetes tirados, poniendo de malas a la gente que se encuentra con ellos, causando más de alguna caída y claro esta, generando odio gratuito contra las personas que quieren desordenar pero para volver a ordenar.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Extraña.
Cuando me vine a Santiago creí que
todo lo que hiciera me iba a resultar perfecto. Cómo no? Si es la capital, un
mundo de posibilidades se abren (en tu mente) cuando, al ser de provincia, te
vienes a vivir por estos lares.
Ahora pienso que quizás eso de ‘en
tu mente’ no debió haber sido una frase escrita entre paréntesis, al igual que
en todas las ciudades de este país, la cosa no es nada sencilla. Muchos pueden
pensar que exagero, porque si, suele ser una de mis cualidades (defectos?), ya
que llevo un mes aquí y la verdad es que no es que la ciudad me trate mal o
bien, simplemente no me trata.
Me gustaría que la ciudad me
prestara un poco más de atención, es decir, oye! Soy un gran ser humano, dame
la oportunidad Chago!... pero aquí estoy, en mi depto, mirando el Mapocho Navegable
(Qué notable proyecto) y sintiéndome una extraña que extraña.
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