martes, 7 de octubre de 2014

Carpa de Circo.

Nada es más cómodo y acogedor que un calzón gigante.
Es cierto, te apaña cuando andas con tu período menstrual, te entiende cuando andas hinchada de tanta alcachofa (esta de temporada), cubre tus royos ante el pantalón picha caluga que más te gusta...en fin, es el mejor en tiempos de cólera. Yo tengo tres, de esos blancos bien gigantes de algodón, los tuve que adquirir cuando fui a 'mejorarme' de mi preñamiento....jajajaja...era requisito. Desde ese momento me enamoré de ellos, porque, además de todo lo mencionado, no importe cuan grande esté tu guata, siempre, repito siempre, entrará en este super calzón, es el más inclusivo de la vida.
Ahora bien, no es que en este momento recién lo haya usado, NO!, ocurre que los volví a usar después de siglos y no pude entender porque dejé de usarlos. Siempre tuve calzoncitos de algodón con mariposas o corazones de todos los colores, eran lo mejor hasta que empiezas a usar jeans y te miras en el espejo solo para ver tu poto, cuando llega ese momento, cuando llega esa edad, tipo 13 años, esos calzones dejan de ser cómodos para transformarse en la horripilante carpa de circo que tu mamá te obliga a usar (y claro es otro argumento más para odiar a tu padres en la pubertad).
Llamo a las mujeres del mundo a usar esta horrorosa pero extremedamente cómoda prenda de vestir y a lanzar los colales violadores por las ventanas.